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24 marzo 2006

Opinión: Adoctrinamiento político en las empresas.

No es desconocido para nadie, o al menos impensable, que en la actualidad toda empresa tiene políticas definidas en distintos ámbitos: recursos humanos, contrataciones, tipo de inversiones, y aunque no sea presentable, sexo, política y religión de sus empleados.

Sin embargo, hay empresas que pretenden tener políticas que hagan gobernables y sustentables su modelo de negocio, realizando – al igual que lo hacían los gobiernos marxistas – mucha propaganda acerca de ellas mismas, usando frases hacia sus empleados como “lo bueno que somos contigo”, “que somos justos y solidarios en la escala de remuneraciones” y que “tenemos una red de protección y bienestar para tu familia”, entre otras auto alabanzas.

Por otra parte, este mismo tipo de empresas plantean la antipropaganda del resto de las empresas, una suerte de panfleteo, es decir, colocan en la mente de los empleados miedos y temores acerca de lo que puede ser su desempeño y bienestar personal en otro lado, usando ejemplos como “mira lo que le pasó a fulano que trabajaba aquí, se fue por más dinero, lo despidieron y lleva más de 6 meses sin trabajo”, o “supieron que en tal empresa despidieron a más de tantos empleados”, o “fui a tal empresa y los empleados no tienen café y sus espacios de trabajo son deplorables”. Obviamente cada una de estas afirmaciones puede ser cierta en su contexto, pero no pueden representar a una realidad tan diversa como el interior de todas las empresas existentes.

¿Qué logran con esto? Un adoctrinamiento político de sus empleados, quienes después de escuchar estos discursos de autoalabanzas y despliegues de temores no son capaces de vislumbrar otro modelo de organización, transformándose en un proletariado autocomplaciente, incapaz de concebir otras realidades, o al menos, descalificándolas de plano como una alternativa.

¿Quiénes son los más proclives a ser adoctrinados? Alumnos recién egresados de las universidades, quienes carecen obviamente de experiencia laboral en múltiples organizaciones, y al igual que en los partidos políticos, son receptores fértiles de las ideas y planteamientos de los jerarcas del modelo.

Sin perjuicio de que este tipo de empresas posean un modelo válido, ya que actúan dentro del marco de la ley y las buenas costumbres (generalmente), tienen como referentes modelos ya obsoletos; los regímenes marxistas. Éstos, a pesar de sus “bondades” (protección social, eliminación de clases sociales, aseguramiento de un bienestar básico en alimentación, salud y educación) desaparecieron porque no supieron comprender que al final el hombre es un ser que por esencia desea poseer más, y que está en su debido derecho el querer esto.

Así como desaparecieron los regímenes marxistas, así como es una interrogante que pasará en Cuba cuando ya no esté su jerarca 3 o 4 horas seguidas adoctrinando a su pueblo, la proyección en el tiempo de empresas que utilizan este modelo de adoctrinamiento también es mínima, ya que dependerán siempre de la inmadurez que mantengan sus jóvenes empleados, o bien, de la capacidad de vida de sus jerarcas, y ambos, a la luz de la razón, están lejos del alcance de la mano para manipularlos porque son parte estructural de la naturaleza.

13 julio 2005

Opinión: Trazabilidad y TI, hacia la transparencia total.


Artículo publicado en El Mercurio de Valparaíso, Sección Economía. (13-Julio-2005)

En lo que llevamos del año, se ha hablado mucho acerca de la trazabilidad y de cómo este concepto afecta al proceso exportador chileno, en términos de que los productores deben ser capaces de demostrar la composición, proceso y traslado que ha afectado al producto alimenticio que exporta a Estados Unidos y/o Europa. Pues bien, la oferta disponible permite cubrir las necesidades de esta industria, pero qué pasa con la transparencia en otras actividades de nuestro país.

Por ejemplo, el caso de las licitaciones, sean de organismos públicos o privados, también son procesos aptos de ser “trazados”, ya que a partir de una adjudicación se podría establecer con claridad, rapidez y efectividad todos los pasos que sucedieron antes de dicha adjudicación, como la evaluación de la oferta económica, de la oferta técnica y de los antecedentes de la empresa, así como de la revisión de la boleta de garantía, las consultas y respuestas del proceso, las bases de licitación y el registro de participantes, hasta llegar finalmente a la publicación del llamado a concurso. ¿Pueden imaginarse a diputados accediendo a través de su notebook a un sistema de trazabilidad de licitaciones del Estado? Sí, es posible, la tecnología disponible permite hacer esto sin complicaciones.

Por otra parte, en el sistema judicial, cuando se establece un caso, se abren varias hebras de investigación, y cada una de éstas puede desencadenar otras investigaciones, diligencias y generar pruebas, atenuantes o coartadas para finalmente terminar en una sentencia. Para alguien que toma un expediente en la mitad de un caso no resultaría fácil enterarse de por qué y cómo se llegó a las instancias actuales de la causa. Sin embargo, si el caso judicial se encuentra “trazado” se podría informar de manera sencilla todos los pasos que se han realizado para llegar a tal o cual situación, pudiendo mostrar la secuencia, la agregación de pruebas (documentación) en distintas etapas del proceso.

Otro caso es la atención de reclamos en una institución privada. ¿Cuántas veces le han dicho que estampe un reclamo en el libro que existe para ello? Bueno, si se tiene la suerte de que el libro exista, al menos podrá desquitarse en sus hojas. No obstante, es muy probable que nunca más se sepa qué pasó con dicha situación. Ahora, imaginemos una organización moderna, en la que si se tiene un cliente con un reclamo, éste puede ingresarlo en el computador que existe a su disposición o bien a través de la página web. Más aún, este cliente puede hacer seguimiento del estado de su reclamo. Ante esto, no cabe duda que el nivel de satisfacción de dicho cliente será mayor al que sólo pudo escribir en un libro, pudiendo revisar la traza de su reclamo y ver efectivamente que la organización se ha hecho cargo de su solicitud. El SERNAC ha avanzado en estos términos, integrando incluso reclamos desde otras instituciones del Estado.

Finalmente, hay que poner énfasis que los sistemas de trazabilidad permiten en la actualidad mucho más que llevar un cúmulo de información y procesos; dan la posibilidad de exponer en forma transparente la manera en que se hacen las cosas, lo cual es tan válido para el proceso exportador hortofrutícola, los procesos de licitaciones, o cualquiera que tenga un inicio, un desarrollo y un fin. Por lo tanto, nuestra institucionalidad debe aspirar a ser transparente no sólo por las exigencias de las grandes potencias, sino que responder de la misma forma a la ciudadanía. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que todo esté trazado y transparente? Dependerá de la voluntad política de hacerlo, ya que la tecnología para esto ya está al alcance de la mano.

11 marzo 2005

Opinión: TI y Trazabilidad, dupla clave para la Industria Exportadora Chilena.

Columna de opinión publicada en:
- Suplemento Especial para PYMES, Diario Las Últimas Noticias (Julio-2005).
- Revista Negocios Globales, Año 1, Nº1 (Mayo-2005)
- El Mercurio de Santiago, Sección Economía y Negocios (Marzo-2005)
- Diario La Nación (Marzo-2005)

Mucho se habla sobre trazabilidad en estos días, ya que el 1 de enero del 2005 entra en vigencia la normativa que exige a las empresas exportadoras chilenas tener un registro de trazabilidad de sus productos, en especial para aquellas que colocan sus productos en el mercado norteamericano y europeo. Para aquellos que no saben que es trazabilidad, en términos muy simples, es el registro de información que permite saber todos los procesos a los cuales ha sido sometido un producto exportable y los insumos y personas que han intervenido en ellos.

Es decir, si tomamos el caso de una partida de duraznos frescos que se venden en un supermercado en New York, a través de su registro de trazabilidad podríamos saber de que predio (cuartel) vienen los duraznos, cuando fue transportada y por quien al packing, como fueron procesados y envasados, cúando y por quien fueron transportados al barco, quien los trasladó hasta USA y en que fechas, quien los recibió allá, y finalmente quien los transportó internamente en dicho país. Este registro de información permite – en caso de una consulta sanitaria – responder acerca de todos los procesos que han estado ligados a la colocación de estos duraznos hasta la góndola de un supermercado en USA.

Ahora bien, aún cuando en la actualidad existen registros de producción y elaboración de productos exportables (en especial los hortofrutícolas y animales) sujetos a algunas normativas y buenas prácticas, los tiempos de respuesta que deberá cumplir nuestra industria exportadora no son factibles si estos registros se encuentran en papel o disgregados en planillas Excel, por lo que el buen uso de tecnología de la información se hace imprescindible para ello. Por lo tanto, el desafío de las empresas de TI de Chile es proveer a nuestra industria exportadora de plataformas que permitan, además de llevar el registro de trazabilidad, responder a los clientes de manera fidedigna y oportuna los datos relacionados a los productos exportables. En esto, Internet juega un papel preponderante, ya que la red global permite colocar a disposición de quienes deseen consultar – en cualquier momento y lugar – los datos y reportes necesarios para cumplir con las exigencias de los mercados norteamericano y europeo, con estándares de seguridad apropiados, de modo que la información esté siempre disponible sólo para aquellos habilitados para verla y/o consultarla.

Esto si bien ha sido visto como una carga impositiva (o proteccionismo) para países exportadores como el nuestro, que trae ligado un sinnúmero de dificultades como inversión, desarrollo tecnológico, capacitación, entre otras varias actividades, debe ser visto como una oportunidad más de fortalecer nuestras manufacturas y de mantener el reconocimiento de la comunidad internacional sobre la calidad de nuestros envíos.

Al final del día, cuando nuestra industria exportadora tenga su información de trazabilidad disponible para sus clientes en el mercado norteamericano y europeo, no sólo habrá cumplido una exigencia impuesta (de imponer, no de “impuestos”) por dichos mercados sino que habrá agregado más valor a sus productos, haciendo más competitiva aún a nuestra industria exportadora, motor del desarrollo de Chile, para todos los mercados que quedan por abordar.
 
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