01 mayo 2007

Culinario: Restaurant Sukalde.



Santiago, 12 de abril de 2007.
El Restaurant Sukalde (Bilbao 460, Providencia, a metros de Av. Italia), es pequeño de aspecto (frontis) y no defrauda esta imagen ya que en su interior no deben haber más de 40 puestos, sin embargo los espacios están bien distribuidos como para que no haya intercambio de perfumes, olores, conversaciones y pudores entre las mesas. Al entrar se encuentra con el bar, austero en forma y colección, lo que contrasta con lo extenso de su carta de tragos, aperitivos y vinos. La cocina se divisa desde distintos puntos del restaurante, lo que da – al menos a mí – una sensación de limpieza y transparencia en lo que se hace.

Como aperitivo probé el cocktail de frutas, trago de la casa, que sin ser una maravilla dista del típico batido de frutas con pisco, gin o ron.

De entrada ordenamos camarones apanados en manko, mayonesa oriental y salmorejo con aire de tomate. Cabe señalar que el “aire” es recurrente en el menú de este restaurante, y que viene a ser algo más suave y tenue que un mousse, es una espuma o batido con el aroma de su esencia base. Además, pedimos Vidriola en salsa verde con cristales de papa. Los cristales de papa quedan de una forma muy singular, tanto así que termina el grupo adivinando que es eso, sin contar con que las papas fueron bañadas en jugo de betarraga, lo que ocasiona que los cristales queden con un color rosado que hace pensar que es jengibre endurecido.

De fondo pedí “Thay Pescado”: Konzo con puré de manzanas y cilantro, fideos de arroz con salsa de coco, aire de curry y aceite de pimentón. El Konzo es un pez de Isla de Pascua. La presentación del plato es exquisita (ver foto adjunta), el sabor mejor.

De postre me atreví con unos spaghettis de naranja sobre mousse de chirimoya y aire de zanahoria. Plato que a la vista no convence ni al más de los hambrientos, sin embargo, una vez que los spaghettis son mezclados suavemente con el mousse de chirimoya uno puede comenzar a olvidarse de que la base es una comida y no un postre, dejando navegar al paladar sobre los sabores, simplemente entregado a los aromas y buqué de un postre muy elaborado e innovador, una apuesta a ganador.

Averiguando posteriormente a nuestra visita supe que el chef a cargo es un chileno-mexicano, Matías Palomo, chef de extenso y prestigiado currículo en el extranjero, el cual se veía reflejado en cada uno de los platos que desfilaron por nuestra mesa.

La carta del restaurante es pequeña; son cuatro entradas, tres fondos del mar, tres fondos de la tierra y cuatro postres. Esta carta la cambian cada 3 meses, por lo tanto después de dicho tiempo invita a ser visitado nuevamente y no repetir los platos. Si lleva tarjeta del Club de lectores de El Mercurio tiene un 25% de descuento, no la olvide. Se puede fumar (raro).
Comensales: Marta, Claudio, Jaime, Karen y Alexis, Chelo y Yo (GoGa). Ver video a través de youtube haciendo click aquí http://www.youtube.com/watch?v=6WrqOauMpmQ, la resolución es por lo charcha de mi teléfono celular. Esta es la primera reunión del 2007 donde comenzamos a trabajar en lo que será el evento de este año, la celebración de los 20 años desde que ingresamos a Informática en la UCV. Salud!!

Resumen (notas de 1 a 7):
Consumo promedio: $20.000 pesos (US$38)
Decoración: 6,0
Comodidad de silla y mesa: 5,5
Presentación de los platos: 7,0
Vajilla y servicio: 6,0
Atención: 6,5

18 abril 2007

Crónica: Regionalización ¡Vencer o Morir!

Viña del Mar, abril, viendo como cae el otoño.

Desde los primeros días de febrero del 2007 que estamos escuchando sobre el famoso y maldito Transantiago; que los paraderos, que las frecuencias de los buses, que faltan 500, 1000, o 2000 de estos mismos, que los apretones, que los tiempos de recorridos, que el metro funcionaba bien hasta que llegó el Transantiago, que los GPS no funcionan, que les falta el software de coordinación, que la culpa es de los empresarios, que es del gobierno, que es del ministro, que es de la gente porque no se levanta más temprano…¡qué es de Zamorano! Por favor, no podemos seguir escuchando tanta tontera.

Por otra parte, al conversar con la gente al comentarle que vivo en Viña del Mar me dicen “qué rico, como me gusta Viña”, o simplemente me comentan que les gusta Santo Domingo, Concón, Valparaíso, etc. Me pregunto entonces ¿Porqué la gente que vive en Santiago termina soportando tantos elementos que a la luz de la razón no justifican vivir en dicha ciudad? Tienen smog, atochamiento vehicular, vías segregadas, autopistas donde deben pagar cada metro de circulación, un sistema de transporte que no funciona, más encima un clima de extremas (en verano sobre los 30 grados y en invierno temperaturas muy bajas cercanas a cero), pocas áreas verdes, en resumen, una pobre calidad de vida.

Además, si consideramos la inversión estatal en tratar de hacer que Santiago funcione, como por ejemplo extensiones del Metro, estudios y procesos de licitaciones, ahora (para variar) financiamiento de soluciones parches para el Transantiago (desde conos, monitores, letreros, cartillas, más autobuses, etc.), medidas para disminuir el smog (aquí el costo es más duro y medible, es cosa de sumar la producción de todas las fábricas que no pueden operar cuando hay preemergencias), el costo total de estas medidas es muy considerable en relación a la inversión fiscal que se hace en regiones.

¿Qué hubiera pasado si el gobierno hubiese invertido todo lo que ha destinado al Transantiago en el desarrollo de las regiones? Más drástico aún, si hubiese invertido dicho monto en el desarrollo de una sola región, por ejemplo, la V Región. ¿Dónde habría colocado los recursos? En potenciar el traslado de industrias de alto impacto en empleo con rebaja de impuestos a la inversión – Placilla está esperando – con subsidios para el desarrollo de proyectos inmobiliarios de mejor calidad a los actuales (Curauma, Placilla, Curacaví, Casablanca), de modo que las industrias puedan trasladarse con sus trabajadores, los cuales hoy viajan hasta 2 horas para llegar a sus puestos. La mejora de las conexiones viales a ciudades dormitorios como Quilpué, Villa Alemana, incluso Limache y Olmué, de modo que aquella gente que no desea vivir en Santiago tenga alternativa de viajar diariamente de su casa a su trabajo.

El día que un presidente tenga el coraje político de no seguir invirtiendo en una ciudad totalmente colapsada como Santiago, si no que haga un cambio radical hacia el desarrollo de las regiones, es posible que no tenga el apoyo de millones de capitalinos a su gestión, sin embargo, tendrá la adhesión de todos los otros millones de chilenos que hacen patria en el resto del país. Al menos yo, lo seguiré apoyando desde Viña del Mar, donde aún se respira el olor de la playa, los árboles, se vive y duerme tranquilo, a sólo 1 hora y 30 minutos del caos total.

22 marzo 2007

Cuento: ¿Vio pasar mi neumático?


Hay quienes piensan que se pueden morir en cualquier momento, otros pensamos que estamos predestinados a vivir harto tiempo más, y cómo no si la vida nos va dando señales de que podría ser el momento de irnos al lado oscuro, pero no, nos perdona y nos da otro día para seguir viviendo. Esto que voy a contar es una de las tantas ocasiones que he sentido que voy a morir arriba de un auto y finalmente no pasa nada, fatal.

Trabajaba en Los Andes, y me tocaba muy a menudo subir en camioneta a Saladillo, un trayecto de 45 Kms. de camino de montaña, muchas curvas y pendientes. El paisaje lo complementaba el río, el cual bordeaba gran parte del camino. Cabe señalar que como hacíamos el trayecto muy a menudo ya conocíamos mucha gente que hacía lo mismo.

Un día subía a Saladillo y ya a unos 10 Kms. de trayecto los vehículos que bajaban a Los Andes me hacían señales de luces; “Ahh, los pacos deben estar pistoleando más allá” pensé, pero al pasar ya un par de kilómetros no había rastro de ellos. Siguen las señales de luces; “mmm, ¿seré tan conocido como para que todos me quieran saludar?” pensé, así que me dispuse a hacerles también señales de luces a medida que subía por el camino. A poco andar, iba subiendo en una recta a unos 100 Kms/Hr. cuando comencé a sentir que el asiento de la camioneta se mecía de lado a lado, fue sólo un instante, unos dos segundos, y luego el ruido de metal que raspa el concreto… “kkkrrriiiiigggg”, y veo pasar el neumático trasero de la camioneta mientras trato de controlar el vehículo y tirarlo a la berma. Mientras hago esta maniobra el neumático se va por el camino, a una velocidad increíble pasa a unos 2 metros de una familia que espera locomoción, toma una curva, y se pierde. Efectivamente me hacían luces porque la camioneta perdió las tuercas de la rueda, por lo tanto debe haber venido moviéndose durante el camino sin que yo lo percibiera.

Me bajo de la camioneta, me toco las piernas, los brazos, me miro entero y compruebo que estoy vivo y completo. Miro la camioneta y veo que la rueda trasera no está y la masa está muy abollada por el golpe que dio en el pavimento. Prendo las luces de precaución de la camioneta y comienzo a caminar para buscar mi neumático. Llego al lado de la familia que vio el accidente y les pregunto – lo que creo una de las preguntas más freack que he hecho alguna vez:

Yo: “¿vio donde fue a parar mi neumático?”
Testigo: “Sí, siguió el camino y se cayó a la planta eléctrica”
Yo: (mierda, pensando) “gracias señora”

Me dirijo caminando a la planta eléctrica, a unos 200 mts. de la camioneta, mientras las tres muejeres que estabana en el camino me miran incrédulas, no sé si por el accidente o porque casi ellas son parte del mismo si el neumático le hubiera pegado a alguna de ellas. Cuando voy llegando se va asomando un tipo con overall engrasado, con mi neumático en sus brazos, y me pregunta:

Maestro: “¿Es suyo el neumático?”
Yo: “Sí”
Maestro: “¿Y le pasó algo, chocó?
Yo: “No, alcancé a controlar la camioneta. ¿Pasó algo en la planta?”
Maestro: “Sí, dejó la cagada su neumático; botó unos tambores con grasa, así que lléveselo al tiro”
Yo: (mierda, pensando) “gracias maestro”

Tomo el neumático, lo pongo en el camino y con un palo que había en la berma comienzo a golpearlo por encima para hacerlo rodar, de modo tal que el neumático avanza raudo, como si fuera un juego, una imagen lúdica que hacía ridícula la imagen de hace 5 minutos atrás, cuando estuve a punto de matarme, ahora sólo pensaba en que el neumático no dejara de rodar hasta la meta, donde había tenido una nueva oportunidad de seguir viviendo.


28 febrero 2007

Cuento: ¿Despedida de soltero?...suélteme carabinero!!


Valparaíso, verano del 92'.

Se casaba Rodrigo, uno de los miembros del clan de compañeros de colegio, y se convertía en el primer idiota en contraer el sagrado vínculo del grupo. Ameritaba una despedida de soltero obviamente así que nos dispusimos a juntarnos los más amigos en Viña del Mar, para luego irnos a Valparaíso y hacer un tour bohemio.

Mientras esperábamos a que llegaran todos pasó un ex compañero de colegio que iba a comprar pan, unos minutos de conversa y ya estaba listo para irse junto a nosotros. Llegaron todos más un amigo de Rodrigo de la Universidad (Andrés), quien supuestamente tenía el recorrido listo en Valparaíso. Nos subimos a los autos y marchamos al Puerto. Pasamos a comprar “copete” obviamente (bebidas alcohólicas para mis lectores foráneos) y nos fuimos al paseo yugoslavo para brindar por Rodrigo y hacer una odas al mar (esto era parte del tour del infame que nos llevó para allá). Dispusimos las botellas al borde del paseo, sacamos los vasos, y realizamos la repartición del brebaje, mientras Andrés enciende un cigarrillo y se va a recorrer el paseo. Un silencio se apodera del paseo en un instante mientras con Francisco tomamos los vasos para repartirlos… ¡arriba las manos todos!

No sabemos de donde aparecieron unos 6 a 8 carabineros (policías) quienes nos toman detenidos y nos forman junto a una muralla, allí estábamos con las manos en la nuca 6 compañeros de colegio, y el desgraciado de Andrés, a quien se le ocurrió el famoso brindis brillaba por su ausencia. Luego se desarrolla el siguiente diálogo:

Paco: “van a ser detenidos por estar tomando en la vía pública”
Yo: “no puede ser porque no alcanzamos a beber nada, estábamos sirviendo y llegaron ustedes”
Paco: “estás de chistoso, si están las botellas y los vasos”
Yo: “Si vierte el contenido de los vasos en las botellas verán que no alcanzamos a tomar nada”
Paco: “Ya, haber, a echarme el aliento no más”
Yo: “ffffuuu”
Paco: “mmmm”
Yo: “Ve, si no hemos bebido nada”
Paco: “cállese, no le he pedido que hable” al mismo tiempo que me da con su luma en el estómago
Yo: “chiss”
Rodrigo: “cállate”
Yo: “chiss”
Pancho: “cállate mejor”
Yo: “quiero ver al oficial a cargo!”
Paco: “aquí vas a hablar conmigo no más”
Yo: “chisss, exijo hablar con el oficial a cargo” al momento que aparece el Teniente a cargo.
Yo: “Teniente, revise las botellas y vasos, NO estábamos tomando, nos disponíamos a beber pero no alcanzamos a hacerlo, por lo tanto no hay delito”
Oficial: “mmm” esbozando una sonrisa
Yo: "Puede comprobarlo ahora, allí están las botellas y los vasos"
Oficial: “ya, se van a ir detenidos por sospecha, llévenselos en el furgón”
Paco: “ya, manos en la nuca y marchando al furgón”
Yo: “chiss”
Rodrigo: “cállate”

Nos las emplumamos apretados en un furgón de carabineros junto a un “curado de verdad”, esos que no sólo huelen a alcohol sino que a orina y otras pestilencias. El viaje de no más de 10 minutos se nos hace eterno. Finalmente nos hacen entrar a la comisaría, yo al menos no tenía idea en que parte de Valparaíso me tenían detenido.

Al entrar a la comisaría le pedimos a Pepe (abogado ya en ese momento) que hable con el oficial y no nos haga entrar al calabozo, los gritos que escuchamos allí al entrar a la comisaría no auguraban un alojamiento sin problemas. El oficial accede a la petición y nos hacen ponernos formados uno a lado del otro, de pie, en la sala de espera. Cerca de 1 hora parados y no nos llamaban, ya estábamos inquietos y pedimos nuevamente a Pepe que vaya a conversar con la guardia de turno. A los minutos nos llama el sargento a cargo del turno para tomarnos los datos a cada uno de los detenidos, y se escuchó más o menos lo siguiente:

Sargento: “me van a dar su nombre completo, dirección, y profesión u oficio, ¿entendido?”
Todos: “entendido”
Christian: “Christian…, vivo en…, Ingeniero Civil en Informática, hago clases en la Universidad Federico Santa María”
Rodrigo: “Rodrigo…, vivo en…, Ingeniero Comercial trabajo como profesor en la Universidad Católica de Valparaíso”
Yo: “Gonzalo…, vivo…, Ingeniero y trabajo en Codelco”
Pancho: “Francisco…, vivo en…, soy Licenciado en Biología, hago clases en la Universidad Católica de Valparaíso”
Pepe: “José Luis…, vivo en…, abogado”
Sargento: “A ver!! Paren, paren, tengo puras estrellas, abogados, ingenieros, médicos. Cabo!!! Dígame en qué pillaron a este ramillete de estrellas”
Cabo: “estaban bebiendo en la calle mi sargento”
Sargento: (en tono burlón) “Mire, puros profesionales ¿y no saben los weoncitos que no se puede tomar en la vía pública?”
Sargento: “Ya, tomen sus cédulas de identidad y váyanse para la casa”.

Salimos de la comisaría pasada las 5 de la mañana, el ánimo estaba por el suelo, buscamos la forma de llegar caminando al plan de Valparaíso, y buscamos un local donde comernos unos completos (hot dogs). Mientras comíamos comentábamos que nuestras pololas (novias) no creerían que nos detuvieron los carabineros y que finalmente la despedida de soltero se había estropeado por completa. Así fue, durante años pensaron que era una mentira para cubrir una despedida de soltero como Dios manda hasta que se convencieron que éramos lo suficientemente nerds como para haber ido primero a tomar alcohol solos a un paseo de Valparaíso.

18 enero 2007

Cuento: Hablando con mi amigo Don Miguel


Muchos los saben, y la verdad es que me da algo de lata el que más gente lo sepa: aún soy fumador. Una especie mutante de nuestra humanidad, que va echando humo por la vida, colillas por el suelo, y “malos aromas” por el viento. Y para qué estamos con cosas, hoy fumar es casi un delito por la nueva ley (la cual comparto y respeto), y una tortura al ver cada vez que compro una cajetilla a Don Miguel, mirándome como diciéndome “puta que lata, volviste a comprar”. Es tanto lo que lo he visto en las últimas semanas que decidí entrevistarlo para mi Blog.

Fui a comprar una cajetilla y allí me estaba esperando Don Miguel, caminamos juntos, lo senté en una silla para que estuviera cómodo, y nos dispusimos a conversar; “¿cómo prefiere que le diga, Don Miguel o Miguel a secas? “Dime Miiiguueeelllll”…vale decirlo, me costó mucho escucharlo ya que hablar por la laringe además de ser muy complicado no suena gustoso al oído.

Aproveché de interrogarle si acaso estaba de acuerdo con la antipropaganda que aparece al costado de la cajetilla, y me cuenta que no tiene idea de que hablo, así que lo invito a que hagamos unas pruebas para comprobar si dichas advertencias son verdad o no.

Alquitrán, producto que te produce cáncer. Miguel me dice que su situación actual lo corrobora, sin embargo le refuto ya que su cáncer se podría haber generado por la ingesta de plomo a través del agua (se me ocurrió ahí mismo). Le propuse una prueba más contundente, ir a buscar un camino con alquitrán derretido y comerlo en cantidades. Después de comer varias cucharadas y pasarlas con Coca Cola (recuerden los efectos beneficiosos de dicha bebida) decidimos evaluar:
- Daños directos: quedamos con el hocico absolutamente negro, una diarrea de petróleo, y water tapado.
- Daños colaterales: mi cepillo de dientes quedó hecho una porquería, $10.000 por destapar el water y $25.000 por la limpieza dental.
- Conclusión: Asqueroso, doloroso, pero no mortal. Algo caro los daños colaterales.

Nicotina, producto que te hace adicto. Miguel me cuenta que los 20 años que fumó nunca pudo dejarlo. “Basta Miguel de pendejadas” le digo, “El cigarro se deja cuando uno quiere, yo lo he dejado como 20 veces”. Vamos donde un químico amigo y le pedimos que inyecte con nicotina cosas que nunca he comido porque me desagradan para ver si me vuelvo adicto a ellas. Esperamos 3 semanas con Miguel antes de evaluar:
- Daños directos: Tengo más guata que el cordel de la ropa de tanto comer bruselas, mote, cochayuyo y queso de cabeza.
- Daños colaterales: Me he tirado tanto pedo por las Bruselas que ya nadie se junta conmigo. El cochayuyo me dejó los dientes amarillos, tuve que ir nuevamente al dentista.
- Conclusión: Parece que hay relación, asumimos por lo mismo que las carteras, zapatos y ropa de mujer es impregnada en forma solapada con nicotina.

Monóxido de carbono, gas tóxico igual al que emana de los tubos de escape. Le pedí a Miguel que pusiera la cara frente al tubo de escape de mi auto, mientras yo estaba con un amigo fumador, al cual le pedí que me tirara el humo en la cara. Miguel a los 3 minutos lo vi complicado, a los 10 minutos estaba negro, y a los 15 minutos se desmayó. Yo en cambio a los 15 minutos estaba fumando (además de recibir el humo de mi amigo). Dejamos a Miguel en una cama y preparamos un asado para probar con más humo.
- Daños directos: En el caso de Miguel pérdida de conciencia, cara ennegrecida, jaqueca fuerte por varios días. En mi caso cero.
- Daños colaterales: Tratamiento facial para Miguel $12.000, Aspirina $1.900, y Sal de Fruta $2.450 (por el pisco sour, el asado, la cerveza, el ron, el vino, y los bajativos).
- Conclusión: El tamaño sí importa, el viento a favor o en contra distorsiona los resultados, y la capacidad pulmonar para aguantar el aire disminuiría los daños. No es necesario el dentista.

Arsénico, químico utilizado como veneno para ratas. Noto a Miguel nervioso, le digo que unas pelotitas de veneno para ratones no le puede hacer un daño grave, él es cerca de 200 veces más grande que el peor de los guarenes. “Ánimo Miguel que con esta prueba terminamos” le digo. Miguel me mira receloso, toma las pelotas de veneno para ratas, se sienta un rato, comienza a quedarse dormido, no despierta más. Miguel murió.
- Daños directos: Miguel se murió y por defecto terminó la entrevista.
- Daños colaterales: $750.000 el funeral “all include”. Me acompaña el dentista a la misa y aprovecha de cobrarme la consulta a la cual no fui.
- Conclusión: Hay pruebas que basta leerlas, no hay para qué hacerlas.

PS: No fumes en lugares públicos, fiestas, comidas, etc., así evitas convidar.

15 enero 2007

Crónica: Secretos de Naturaleza ya no tan secretos.


Mucho hemos escuchado acerca de secretos de naturaleza en nuestra querida tierra, los cuales pueden servir para distintos propósitos; curar enfermedades, eliminar olores, mejorar la tonicidad del pelo, sacar manchas, entre muchas otras funciones. Lo común de estos secretos es que no está claro el porqué producen dicho efecto. Yo no creía en ellos mayormente hasta el año 1985.

Corría mediados de año de mi primer año de Universidad, y la verdad sea dicha, me fue pésimo el primer semestre. Tal estado de nerviosismo afectó mi sistema inmunológico (esto lo supe mucho tiempo después) e hizo que me aparecieran verrugas en la planta de un pié, se llamaban verrugas plantares y tienen la características que no brotan hacia fuera sino que es parecido a un cráter, en el cual se puede apreciar al fondo parte de tu carne, obviamente muy dolorosas. Comenzó con una verruga, dos, tres, al par de semanas tenía una veintena, y al cabo de un mes y medio tenía cerca de sesenta (contadas por mí y auditadas por mi hermano menor).

Ya me costaba caminar, de hecho cojeaba, así que fui al médico de la Universidad, el cual al verme me dice que no es tan grave el problema, me las puede cortar con bisturí y cauterizar, y se me volverá a regenerar el 50% de la planta del pié. Le pregunto por el restante 50%, y me dice muy tranquilo “se pierde”... a buscar otro médico. Con la ayuda de mi tía encontramos un dermatólogo que tiene la chapa de ser el experto regional en verrugas así que lo vamos a ver.

Nos recibe en su consulta, el tipo es joven lo que hace que no se vea como un experto, sin embargo nos cuenta que ha investigado mucho el tema. Procede a examinarme, hace los característicos “mmm”, mira entre medio de los dedos, “mmm”, toma nota, y me pregunta si acaso creo en los secretos de naturaleza, le digo que no, a lo que responde “Gonzalo, serás el más creyente de los secretos de naturaleza, harás todos los secretos que te digan, y para comenzar te diré uno: pásate miga de pan por las verrugas y dásela a un perro”, luego nos despide amablemente y me dice “Gonzalo, te espero en 40 días más sin ninguna verruga”. Salimos algo descolocados desde la consulta del “experto”, y como no teníamos alternativa decidimos recopilar los secretos necesarios para mi pié.

No llevaba 2 semanas en esta tarea y tenía ya varios secretos de naturaleza para eliminar las verrugas además del que me había dado el Dr.: pasarme una piedra de río y tirarla al cauce sin ver donde caiga; echarme crema de Tuja; cortarme un trozo de pelo y enterrarlo junto a una papa, luego regarlos hasta que se pudran; dejarme caracoles de tierra en los pies y no secarme la baba de ellos (lejos lo más freack); pasarme papaya por la verrugas (hagan cualquiera de los otros, esto duele mucho) entre otros pocos más que ya no recuerdo. Resultado de hacer casi todos estos secretos es que a las 2 semanas comienza la retirada de las verrugas, al mes tenía menos de la mitad, y cuando voy donde el Dr. Nuevamente me quedan sólo unas 6 de las 60 verrugas que llegué a tener. Allí el experto me cuenta que no hay un remedio efectivo para las verrugas ya que se piensa que aparecen por un debilitamiento del sistema inmunológico, por lo tanto la solución pasa por un reforzamiento de este mismo vía la autosugestión, y los secretos de naturaleza operan desde un punto de vista psicológico.

Han pasado más de 20 años y nunca más tuve una verruga. Mi hermano menor que tenía una verruga desde pequeño aprovechó la instancia para hacerse de unos secretos y eliminó así una verruga que lo acompañó una parte importante de su vida. Esto prueba que la mente es un actor importante en la salud de cada uno de nosotros, podemos inducirnos sanación y/o placer como también enfermedades. Por eso pensar positivo, ser optimista y alegre te vitaliza y te mejora la salud, un secreto de naturaleza por suerte ya no tan secreto.

27 diciembre 2006

Cuento: "El mejor análisis de mi vida"


Valparaíso, 2do semestre de 1986.
Corría mi segundo año en la Universidad, y aún cuando ya tenía claro que no seguiría estudiando ingeniería en electricidad, estaba motivado porque haría la asignatura de Programación, ramo que formalmente me introducía a las materias de informática, carrera a la cual pensaba cambiarme al año siguiente.

El ramo lo dictaba un profesor con fama de exigente – E. Peraz realmente tenía fama de “vaca” – sin embargo la posibilidad de aprender programación en Pascal me motivaba a realizar mi mejor esfuerzo. Ya en las clases este profesor había mostrado sarcasmo e ironía al interrogar a compañeros, mofándose de respuestas que no eran precisamente las que él esperaba.

Llega la primera prueba del semestre, la cual consistía en un solo problema de planteo, por lo tanto, había que realizar el análisis, el diagrama de flujo, y luego la codificación del programa, ¡todo en papel! Ya que en esos años la posibilidad de acceder al Mainframe de la Universidad estaba restringida a sólo un par de horas a la semana.

Los primeros 60 minutos de la prueba me dedico a realizar el análisis y diagrama de flujo ya que en las clases se había puesto énfasis en la importancia de esta etapa, la cual si se hacía bien la codificación no era problema. Pues bien, recuerdo haber escrito unas 4 hojas con consideraciones, alcances, restricciones, excepciones, etc., etc., y me dediqué los últimos 30 minutos a escribir el programa en el papel, comenzando con el típico Begin, escribiendo la declaración de variables, para luego hacer la programación como tal, y finalizando con el End. Asumía que no me había ido mal, al contrario, esperaba una nota al menos decente (entre 1.0 y 7.0 esperaba cerca de un 5.0)

Llega el día de la entrega de los resultados, y el profe Peraz señala que las pruebas están bastantes malas, los resultados están muy por debajo de lo esperado, y dice “sin embargo, hay una prueba que me llamó enormemente la atención. ¿está aquí el señor (tomando la prueba lee el nombre) Gonzalo Galleguillos?” … silencio y expectación. “Aquí señor” indico con mi dedo. “Lo felicito” me dice, “jamás en mi vida había visto un análisis con tanta profundidad y rigurosidad, detallaste muy bien las excepciones, las consideraciones, realmente te felicito. Tuviste un pequeño problema en la codificación por eso la nota”. Terminando estas alabanzas, y ante las tallas de mis compañeros comienza a repartir las pruebas corregidas. Comienzan los “chusss”, “cacha la nota…”, ya que los resultados eran realmente malos.

El último en recibir la prueba soy yo, ante esto se va un montón de compañeros a mi silla, desdoblo la prueba esperando al menos un 6.0, y cuando termino de abrir mi prueba aparece la nota … un 2.0 “pelado”. Mis compañeros no podían parar de reírse, entremedio de las exclamaciones en voz baja de “el huevón vaca”. Yo no podía creerlo después de todo lo que dijo, sin embargo, al revisar mi prueba en las hojas donde estaba el análisis estaba escrito con lápiz rojo un “Felicitaciones” y un “Excelente”, y el programa que tenía escrito era cruzado por una X de vértice a vértice y un “MALO”.

Mirando hacia atrás, y después de varios años en que tuve que soportar a dicho profesor (de hecho fue mi profesor guía en el proyecto de título), asumo que vio en mi una vocación hacia el área comercial y fue un visionario, me demostró allí que no importa cuanto esfuerzo, detalle y rigurosidad uno ponga en su trabajo, si al final el resultado no es el esperado la nota final siempre estará cerca del 1.0 Este análisis después de 20 años no es el mejor de mi vida, pero no quiero perder una hora y media en explicaciones, si atino a la respuesta me basta.

11 diciembre 2006

Crónica: Una animita para Pinochet y sus seguidores.


Santiago, Domingo 10 de diciembre de 2006, 14:15 hrs. flash en la TV; “Murió Pinochet”. Guaauu, esta sí que es noticia de fin de año, después de todo no todos los días fallece un criminal connotado a nivel mundial, por lo que los medios de comunicación internacionales se suman a la información (Cadenas de USA, Europeas, Latinoamericanas publican la noticia en sus páginas web al instante), y me apronto a acomodarme en mi cama y a buscar el maldito control remoto.

Pues bien, a mi me pilla sumido en la cama con una amigdalitis de padre y señor mío, hace 7 años que no guardaba cama por algo similar (al menos estoy más sano que el caballero que acaba de morir, el cual tenía tantas enfermedades como medallas ganadas jugando al cachipún), y la fiebre me hace rechazar todo el despliegue de información de los canales nacionales, sí alcanzo a ver como los seguidores de Pinochet lanzan botellas y agua a los periodistas, luego uno trata de colocar la bandera a media asta sin alcanzar su objetivo, otro montón de mujeres maduras con sus nietos llorando a mares, como si se hubiera muerto el abuelito de cada una de ellas ¿Uff, lo habré delirado en mi fiebre o habrá sido realidad? Tomo agua y cambio de canal.

Despierto al rato, coloco nuevamente canales nacionales y dale con la noticia, mostrando a las viudas y viudos de Pinochet llorando a mares y gritando consignas del tipo “duelo nacional, duelo nacional”, otros tipos bien vestidos y de hablar fuerte diciendo que "Pinochet fue el Arquitecto de la modernidad chilena“ (los arquitectos las cagadas las tapan con plantas no con tierra como este otro), otro “El 2do padre de la patria” (seguro que O’Higgins no fue otro desgraciado que asesinó y exilió gente), otro más “El hombre que le cambió la historia a Chile” (y vaya que se la cambió, nos hicimos tristemente famosos en todo el mundo por él), y el más aventurado “El gran estadista del siglo XX” (Uff, me encantaría tener esa visión light de la vida). Glupp, creo que la fiebre ha pasado la barrera de los 40, me cambio el pijama y sigo durmiendo.

Ya casi de noche, como si hubiese llegado a mi una iluminación celestial para el reencuentro de los chilenos, pienso que sería una idea magnifica construir una animita para Pinochet. Sí, aunque mis amigos piensen que estoy drogado, sí, una animita. De ese modo tendremos control de las concentraciones Pinochetistas, y por otra parte, tendremos claridad de qué concertacionistas le prenden velas al difunto. Después de todo, Pinochet entre todos sus títulos nobiliarios (ver mi crónica anterior sobre este mismo tío) pasará a la historia como el mayor escapista de la justicia (gloria a sus abogados y asesores) por lo que no me impresionaría que después de unos meses las animitas de Pinochet sean centro de devoción de todos los sinvergüenzas de este país que quieren pasar impunes, al menos imagino desfilando con velas en las manos a los de MOP-GATE, los Chiledeportes, los desmalezadores, los de los planes de empleo, algún Girardi, los que no pagan sus impuestos, los empresarios que te quieren cagar con las indemnizaciones, y hasta los de Inverlink para rogar por llegar a viejos, con doctor de cabecera sin una infeliz condena de la justicia en sus hombros. San Pinochet santo de los sinvergüenzas impunes, escúchanos señor te rogamos.

23 noviembre 2006

Cuento: Primer día de la AMISTAD en Chile


Viña del Mar, 6 de Noviembre a finales de los ochenta.
Así es, un 6 de noviembre de 1988 se celebra por primera vez el día de la amistad en Chile, y con los compañeros de Universidad nos aprestamos a celebrarlo "con tutti". Obviamente el lugar elegido era el departamento de la Martuca, gran compañera, el cual ya había sido lugar de otras magnas celebraciones.

Y comienza la fiesta
. Comienzan a llegar los invitados, todos compañeros de promoción, a esta altura del año - y con un año completo en el cuerpo - absolutamente afiatados y con las confianzas desplegadas. Junto con los invitados el bebestible necesario (asumo que pisco y cervezas, ya que no había recursos para whisky, el ron aún no estaba de moda, y ni el tequila llegaba a Chile). Glu, glu, glu, ahhhh...., sírveme más ... glu, glu, glu ...ahhh, qué rico.

Un par de horas después. Ya comienzan los gritos, entre los "urra", los "y va a caer, y va a caer", "salud", "chucha que somos amigos", los "chiaaaaaaa", y comienza el desorden; saltos, empujones, escobas tomadas como guitarras eléctricas y unas vaciladas dignas solamente de los 80'. Glu, glu, glu, ahhhh...., no me sirvas más ... glu, glu, glu ...no doy más.

Entrada la madrugada. Se me comienza a apagar la luz, las ideas comienzan a ser difusas, alguien me mueve el departamento para los costados como si fuera un temblor, me subo al tagadá y comienzo a dar vueltas, respiro hondo, camino en búsqueda del "bote", me anclo a una cama y me entrego a Morfeo junto a su yunta el Dios Baco.

Llega la mañana junto a los pajaritos
. Son cerca de las 07:00 hrs. y despierto con un par de bofetadas de mi gran amigo Chelín. Llegó el "dueño de casa" así que oficialmente la fiesta terminó. Nos vamos del departamento, ya repuesto con el sueño espero junto a varios compañeros el auto del Chano que nos acercaría a la casa de cada uno.

Arriba del auto del Chano. Me baja la melancolía y comienzo con las invitaciones; "Oye, muchachos, vamos a mi departamento, allí tomamos desayuno y luego se van para la casa", "NO gracias Goga" fue la respuesta a coro. Los re invito uno a uno a tomar desayuno y nadie acepta. Finalmente se van bajando del auto hasta quedar sólo con el Chano. Llegamos a mi casa, y reitero la invitación, pero Chano gentilmente me dice que tiene cosas que hacer así que se va de inmediato a su casa en Quilpué. Mientras camino los metros de la vereda al edificio pienso "putas los güeones mal agradecidos, los invito a tomar desayuno y todos arrugaron". Entro al departamento, directo al dormitorio, me saco la ropa y a dormir.

El despertar. Como todos los sábados, mi abuela siempre me llevaba desayuno a la cama a mi y a mi hermano. Cuando siento el "niños el desayuno" me doy vuelta para tomar la bandeja y sólo veo el rostro desdibujado de mi abuela que grita "¡¿Niño, qué te pasó en la cara?!" ... Ugghhh ... al segundo pienso que podría haberme caido en la fiesta y me haya cortado o algo parecido. Corro al baño a mirarme al espejo y..... "¡¡Rechuchas de su madre, me cagaron!!" Así es, mientras estuve dormido en el departamento de Martuca no hayaron nada mejor que pintarme toda la cara con rouge, me hicieron bigotes Dalí, lentes, barba, etc., etc. Por eso nadie "se atrevió" a tomar desayuno en mi casa.

Desayuno post mortem. Las explicaciones a mi abuela sobre lo que pasó, haciendo incapié en que mis compañeros no eran diabólicos, sólo algo traviesos. Luego, las explicaciones a mi hermano sobre como estaba para no haberlos sentido mientras me pintaban. Jabón, agua y paño, jabón, agua y paño, hasta que salió todo. Cara irritada durante todo un día.

Hoy me explico porque no soporto los "días de" (del papá, del niño, de la secretaria, de la carne, etc.), si cuando por primera vez me comprometo con un día de celebración, me cagan artera y mañosamente. Lo que no me explico es que al día de hoy siga queriendo aún más a aquellos compañeros que me pintaron, ¿será que ese primer gran día de la amistad fue mágico, y la pintura sólo fue parte de un ritual ancestral? ... quién sabe.

29 octubre 2006

Cuento: Tres veces el servicio militar ¿No será mucho?


Terminaba la Universidad y ya había postergado el servicio militar seis veces, por lo que me dirigí al cantón de reclutamiento para sacar el certificado correspondiente para tramitar mi título. Allí consulté que trámite venía, y me explicaron “como el próximo año ya no va a poder postergar el año subsiguiente será llamado, tiene que ver las listas de llamado y debe presentarse con su título, contrato de trabajo, libreta de matrimonio, o lo que corresponda y pasa a la reserva. Felicitaciones por convertirse en alguien útil para la patria”. Qué puedo decir, sólo sentí alivio.

Pasaron dos años y me llegó una carta del Ministerio de Defensa a la casa indicándome que debía presentarme en el Regimiento Maipú, en Valparaíso. Cuando llegué esa mañana de abril habría unas dos mil personas en el patio del regimiento. Una vez que estábamos algo ordenados se paró un militar sobre una mesa y con megáfono en mano indica “los estudiantes de enseñanza media, universitaria e institutos profesionales a este lado” indicando su izquierda; se movieron unos 800 tipos. Nuevamente el megáfono “las personas que estén procesadas por delitos a este lado” indicando su derecha; se movieron un centenar de personas (chitas que habían pungas en el patio). Se baja de la mesa y se retira.

Yo no lo podía creer, quedé en el grupo más numeroso, y llamaban de una mesa donde había cuatro milicos, lo que me indicaba que el “trámite” terminaría con suerte cerca de la medianoche. Como me había puesto a conversar con un muchacho que era ingeniero de la Santa María le propuse que juntáramos unas diez personas tituladas y que hiciéramos una fila aparte de todo el grupo, a riesgo de que nos castigaran o algo parecido, pero era la única alternativa para salir de eso temprano. Una vez que juntamos cerca de una docena de personas, todos titulados, hicimos la fila y nos separamos del grupo grande, y obviamente me pusieron al frente por creativo. No pasaron unos segundos cuando llegó un milico gritándome “quién los mandó a separarse del grupo”. Allí, rígido le indico que soy profesional, que estoy trabajando y que en mi trabajo me habían dado sólo la mañana para este trámite, por lo que si esperaba a que me atendieran podía quedar cesante. Asombrosamente al milico le cambia la cara, se pone amable y nos pregunta “¿son todos profesionales? … Sí indicamos en coro. ¿Tienen la carta que les llegó a la casa? … sí indicamos en coro nuevamente. Entonces nos pidió a cada uno la carta y procedió a anotar el título y la Universidad. Una vez que anotó la docena de cartas llamó a un clase, y le indica “acompañe a los caballeros a la puerta para que se retiren”, no lo podíamos creer. Antes de irme le pregunto “cómo lo hacemos para la formalización a lo que me responde “pase a su cantón correspondiente en unos dos meses más y allí retire su certificado de reserva”. Mientras caminábamos hacia la puerta nos gritaban “¡güeones apitutados!”, hasta que salimos del recinto. Afuera, nos matábamos de la risa porque nos resultó la táctica, era menos de las diez de la mañana, y quedamos desocupados.

Unos meses después pasé al cantón como me habían indicado, y para sorpresa mía no aparecía en el registro de dicho proceso, es decir, era como si no me hubiera presentado. Para colmo de males, el oficial me indica que yo ya tenía un llamado al cual no había asistido, por lo que con dos ausencias estaba en rebeldía y quedaría en calidad de remiso en agosto. Le cuento lo que había pasado y sucede el siguiente diálogo (M – Milico / Y – Yo):
M: deben haber extraviado los papeles.
Y: ¿entonces dónde debo ir para que me solucionen el problema?
M: ¿Estás viviendo en esta dirección?
Y: No, hace rato que vivo en otra ciudad.
M: Entonces dile a tu familia que si te va a buscar la Policía Militar que digan que te fuiste de la casa hace rato y que no saben donde vives.
Y: ¿Cómo se le ocurre que voy a estar en esa situación? ¿Arrancado!!? Si no he cometido falta! Alguien se tiene que hacer responsable. ¿Qué otra alternativa tengo?
M: Esperar a que salga una Ley de Amnistía y acogerte a ella.
Y: Ja ja ja. Con lo trabajadores que son los diputados, más encima dependo de esos vagos.
M: No le veo opción amigo.

Bueno, me fui, llamé a un amigo abogado quien me ratificó que lo mejor era acogerme a una Ley de Amnistía, y que éstas se promulgaban cada 3 o 4 años. A esperar no más.

¡Salió la Ley de Amnistía famosa! Me entero porque me llama mi amigo abogado, y luego lo leo en los diarios. Por fin ya no era un arrancado de la justicia (y militar más encima) por lo que podría arreglar esta situación. Asumí que estaba perdonado, y que mis papeles podría retirarlos cuando quisiera.

Años después, estaba postulando a un trabajo, y entre todos los papeles y exámenes que me pedían estaba el informe DICOM, el cual lo sacaban ellos. Cuando recibí el llamado de la empresa diciéndome que tenía problemas en DICOM no lo podía creer, le explico que jamás he tenido un problema de deudas o cheques, a lo cual me dice “Si no es problema económico, dice que tienes problemas con Justicia Militar”. Un muro cayó en mi cabeza. “ya, déjame arreglarlo y te llamo nuevamente” le digo con tranquilidad. ¿No había sido amnistiado? Era mi pregunta.

Fui a la Fiscalía Militar correspondiente, dentro de un regimiento, lo cual ya me intimidaba ya que la probabilidad de que me tomaran detenido y me dejaran en un calabozo a esta altura no podía medirla. Entro en un salón grande donde una mujer de actitud dura atiende público. Le cuento mi situación, por lo que va a buscar unos libros. Procede a abrir uno, lo hojea con parsimonia, hasta que me encuentra. Y sucede el siguiente diálogo (VF – Vieja fea / Y – YO):
VF: mmm, aquí lo encontré. Vé? Tiene un llamado al cual no se presentó en febrero.
Y: efectivamente no me enteré de ese llamado.
VF: aquí tiene otro llamado al cual no se presentó. Por eso se fue a la justicia militar.
Y: No, a ese llamado me presenté y me perdieron los papeles que presenté.
VF: mmm, pero aquí está el timbre de amnistía, o sea usted está amnistiado.
Y: entonces podría darme un certificado que estoy OK, ya que estoy postulando a un trabajo donde me piden este papel.
VF: mmm, déjeme ver completo el registro. (da vuelta la hoja del libro)
VF: ohhhh, que raro! Lo llamaron de nuevo al servicio?! Esto no debiera ser.
Y: Pero cómo pasa eso señora si ya estaba amnistiado?
VF: mmm, no debiera pasar, pero es evidente que lo llamaron de nuevo.
Y: ¿y cómo pudo pasar eso?
VF: a ver … mmm, ahh, ya sé, lo llamaron porque aún no cumplía 30 años.
Y: ppfff, ya, entonces como arreglamos esto. ¿Puede darme un certificado?
VF: noo, tiene que solicitar audiencia con el Fiscal, y luego se abre un proceso.
Y: ¿y eso no toma mucho tiempo?
VF: no tanto, ahora se demora 1 año, antes podía tomarse 2 o 3 años.
Y: ¡¿qué?! No, olvídelo, de hecho olvídese que estuve aquí.

Al irme de ese lugar sabía que había perdido el trabajo, así que llegué a casa y le conté esto a mi esposa. Había tranquilidad, y de hecho encontré otro trabajo un par de semanas después.

Al cabo de 3 o 4 años después vi en la TV como se anunciaba una Ley de Amnistía para los nacidos entre tal y cuales años, así que al día siguiente partí al cantón correspondiente, solicité el certificado de amnistía, luego me dieron el certificado de paso a reserva, salí del cantón, los fotocopié 10 veces cada uno, y plastifiqué los originales. Si me llamaron tres veces para hacer el servicio militar quién me garantiza que no quieran una cuarta.


30 septiembre 2006

Cuento: Las vueltas de la vida, la pura y santa verdad.

Casablanca, en el cumpleaños de la Ximena.
Mi señora ya me había advertido con dos semanas de anticipación que no hiciera planes para el sábado porque su amiga del alma celebraría su cumpleaños en la parcela de su mamá, en Casablanca, por lo que haría un asado e invitaría a las compañeras de colegio y sus maridos. Para mi no era precisamente un panorama muy atractivo, pensando más aún que varias de sus "cuicas" compañeras se habían casado con otros cuicos, por lo que el ambiente me tincaba que no iba a ser de ramada.

Resignado iba manejando hacia el evento, cuando estamos llegando a la parcela y comienzo a estacionar se coloca frente a mi Suzuki Baleno sedán (harto uso y de aspecto esforzado) un Audi A8, un tanque, en realidad era un barco, y mientras nos bajamos con mi señora, sale la pareja que viene en ese auto. Ella cordial nos saluda con un gesto, él con cara de asco y desprecio nos pregunta "¿y ustedes también vienen al cumpleaños?", a lo que contestamos al unísono, con voz firme y orgullosa, "sí, también estamos invitados". El tipo se da media vuelta, miro a mi señora, y le digo "esto no va a funcionar" anticipando un asado funesto.

Nos recibe la anfitriona, le preguntamos quien es el güeón tan simpático que nos encontramos en la entrada, y nos dice que no lo ubica mucho, ella conoce a la señora de él, ya que vienen los fines de semana a las parcelas de Casablanca. Al rato estábamos conversando con el resto de la gente, todos muy simpáticos a decir verdad, obviamente los hombres al lado de la parrilla con distintas muestras de alcohol en las manos (vino, cervezas, pisco sour), y las mujeres – la mayoría ex compañeras de colegio – parloteando sin parar. El tipo del Audi no deja de hablar por su celular a unos 20 metros de la casa, no se acerca a nadie, sólo su señora le lleva cosas para comer, como una geisha, y él la trata más encima con cierta prepotencia y desidia por lo que alcanzamos a ver. La tarde pasa, el matrimonio del Audi se va, ella se despide elegantemente con un “adiós a todos”, él nunca se asomó al asado, a la mesa, ni cerca de la casa, sólo habló por celular y miró de lejos. El asado estuvo entretenido finalmente, y más de alguno preguntó “¿quién es ese güeón con cara de apestado?”.

Un par de meses después, leyendo un diario en el bus, leía acerca del caso Inverlink, el cual copaba las portadas y crónicas, ya que los coletazos fueron muy grandes. Entre esas noticias aparece una foto de un tipo el cual me resulta familiar, y al costado una entrevista a su mujer; se trataba de la esposa de Enzo Bertinelli, gerente general del Grupo Inverlink, donde declaraba entre otras cosas que la parcela de Casablanca es de su madre, y el Jeep es de ella, ya que su marido tenía un Audi. Ahí fue que me hizo sentido todo.

El tipo era un real bravucón, no logro imaginar que problemas estaría ese día de asado tratando de solucionar, o evitar, u olvidar. Pero sí me imagino yo de gendarme en Capuchinos, dándole la bienvenida a todos los estafadores de Inverlink, y al verlo a él, regalarle la mejor de mis sonrisas y decirle “¿a ti también te invitaron para acá?”. Las vueltas de la vida.

26 agosto 2006

Cuento: Maitencillo on the rocks.



Maitencillo, algún día de diciembre/1990.

Era final de año en la Universidad, por lo tanto, tenía doble connotación para nosotros, ya que era el último mes de clases y se venían las vacaciones, pero a la vez era el mes más angustiante ya que sabríamos si habíamos aprobado los ramos suficientes como para pasar un verano tranquilo.

En nuestra promoción ya era un rito hacer un paseo a fin de año: habíamos estado en la Posa del Coipo (Olmué), Aguas Blancas (Maitencillo) y este año nos repetiríamos el plato en este último lugar, ya que cumplía con varios atributos como tener playa, ser un lugar poco frecuentando (privacidad), y podíamos llegar en bus. Es así como nos las emplumamos hasta Maitencillo, éramos una docena al menos para pasarla bien.

El día transcurrió tranquilo, nadar, cazar pulgas de mar, jugar paletas, tomar sol, y beber, beber, comer algo, y seguir bebiendo. Entrada la tarde algunas compañeras inteligentemente abandonaron el campamento y se tomaron un bus de regreso a Valparaíso. Quedamos unos 8 compañeros y sólo 2 mujeres. De los 8 compañeros éramos los mismos que habíamos estado en otras aventuras, y de las mujeres Karla estaba porque iba siempre con nosotros a todos los carretes (a pesar de no ser de nuestra promoción), y estaba Tamara, quien era una niña muy tranquila (quizás demasiado), hablaba poco y nada en clases, y a la vez era poco agraciada, característica que quizás llevó como peso durante su período universitario, ya que nadie bailaba con ella en las fiestas, menos pensar pololear o hacer algo similar con ella.

Y llega la noche. Estamos fuera de la carpa jugando al típico "un limón, medio limón, tres limones" el cual permite que quien se equivoque pueda beber sin sentimiento de culpa. Estábamos de lo mejor, obviamente todos ya nos habíamos equivocado al menos una vez para alcanzar a tomar algo, comenzamos a cagarnos de la risa, y a equivocarnos más a menudo obviamente.

En un momento Jano - fiel proveedor de elementos para la mente - saca su primer pito (porro, cigarrillo de marihuana) y como es su costumbre lo ofrece para quien quiera. Comenzamos a fumar este folclórico producto nacional, cuando noto que Tamara tiene cara de incómoda, tal vez asustada, y le comenta en voz baja a Karla "Karla, están fumando marihuana, nos van a violar", como estaba al lado mío, la escucho, la miro de frente, y le digo "nunca tanta cuea".

Unos copetes más, cigarrillos y otro pito, y luego a la carpa; unas tallas, codazos, rodillazos, y ya estamos alineados para dormir. No alcanzo a meditar mucho por mi media borrachera, sin embargo, lo único que me tenía con duda era si la exclamación de Tamara fue de miedo o de deseo.

30 julio 2006

Crónica: Para salir debes tomar tu mochila.

Julio-2006. Viña del Mar.
Recuerdo que cuando era pequeño, entrando a la adolescencia, el único objeto realmente necesario de llevar para salir a algún lugar era el pañuelo; aún cuando no lo usara, siempre debía estar allí, en el bolsillo, planchado, limpio, ojalá algo perfumado - aunque fuera con la digna colonia inglesa - por si se ofrecía a alguna niña.


Pasados cerca de 25 años la realidad es muy distinta; ahora para salir debemos cargar un sinnúmero de objetos, algunos más útiles que otros, pero que se han hecho un lugar en nuestros hábitos diarios, en especial, si ya eres mayor de 30'. No por algo la venta de mochilas y bananos ha crecido en forma brutal los últimos 10 años (aún cuando se explica que de los escolares de hoy una gran mayoría optó por esta moda).


La billetera, objeto imprescindible donde ya no sólo van los billetes como antaño, sino que ahora son depósito de cerca de una docena de tarjetas; entre las tarjetas del banco (cajero y crédito), tarjeta de descuento de la farmacia, la del club de video, la de los juegos de video donde llevas a los niños, la tarjeta del supermercado, las tarjetas de las multitiendas (sumen 3), la de la Isapre, y sumen al menos 2 tarjetas inútiles (yo llevo la de la caja de compensación y una de Servipag que no he ocupado nunca). A estas agreguen el carné de identidad, la licencia de conducir, una tarjeta donde estén los datos para que llamen en caso que estés accidentado, un calendario, algunas tarjetas de presentación, tarjetas de presentación que te han entregado, un par de boletas, unas fotos familiares, y finalmente, los billetes. A esta altura podrán acordar conmigo que más que billetera es un libro lo que se echa uno al bolsillo, y por lo mismo los bolsillos de los pantalones se marcan a la segunda lavada, y las chaquetas quedan chuecas con tanto peso.


Agreguemos los objetos de utilidad, o necesidad, como lentes (al menos yo no salgo sin mis lentes de sol, aunque esté nublado), anteojos, peinetas, lápices, chequera (una billetera al fin de cuentas con más espacio y más voluminosa), un monedero, y nuestro fiel pañuelo de género, aún cuando algunos modernistas los han cambiado por los pañuelos desechables. El reloj, del cual sólo me separo para dormir, obviamente ya no es sólo la utilidad de ver la hora, sino que puede ser objeto de estatus, modernidad (puedes usar uno que toque .mp3), de dinamismo (aquellos que se usan para deportes extremos), o de cuidado para lo cual usas uno que te mida el ritmo cardiaco. Si eres fumador agrega espacio para la cajetilla, el encendedor y las pastillas de menta.


Finalmente, tenemos los objetos de modernidad, aquellos que han nacido con el pasar de los años y se han hecho espacio en nuestro cotidiano: el teléfono celular, indiscutido número uno de nuestros bolsillos o de colgar del cinturón, el cual se lleva en cientos de modelos, colores, tamaños, formas, y en cantidades, ya que no faltan aquellos que asumen que dos orejas son para dos celulares. Para aquellos que tienen mala memoria, o trabajan con información, es imprescindible el uso de una Palm o similar, las cuales además de buscar direcciones, teléfonos, cumpleaños, y la agenda, te permiten otros usos "necesarios" como el de linterna, reloj, calculadora, ver la hora en otra ciudad del mundo, o jugar solitario mientras esperas alguna cita.


¿Será por esto que se vende tanta mochila y bananos en Chile? ¿Será por esto que la ropa cada vez trae más bolsillos? ¿Será por esto que cada vez que vamos saliendo de la casa nos devolvemos a buscar algo que se nos olvidó? Yo reconozco que uso casi todo lo que he descrito, incluso subo mochila de vez en cuando al auto, pero si debo renunciar a todos los objetos y dejar sólo uno no lo pienso dos veces ... siempre habrá lugar para mi pañuelo, planchado y perfumado.
 
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