19 noviembre 2009

Crónica: La sana envidia de Chile al Perú.

Las relaciones con el Perú históricamente han sido conflictivas y ásperas. Cada cierto tiempo aparece algún incidente que destapa las rencillas y desconfianzas que permanentemente hemos tenido a través del tiempo. Sólo para graficar algunos de los últimos: la llegada de su ex presidente (Fujimori) a Chile, la delimitación marítima que hoy se ve en La Haya, y hoy en día, el tema del supuesto espionaje a las compras aéreas.

Respecto a este último incidente, el presidente del Perú se ha extralimitado en su actuar: abandonó la reunión de la APEC en pleno desarrollo, aún no teniendo antecedentes claros y fidedignos respecto al caso, luego, más aún, pasó a realizar declaraciones despectivas e insidiosas respecto a Chile, algunas de éstas realmente para el bronce:
- “El espionaje es propio de una republiqueta”.
- “Nos ven con envidia y por eso nos espían”.
- “… el secreto del crecimiento es trabajar por el pueblo”.

Realmente las declaraciones de Alan García no son más que un discurso político nacionalista, pseudo patriótico, que se pueden entender dentro del contexto de sus próximas elecciones presidenciales, pero que en absoluto pueden justificarse por lo supuestamente sucedido. Veamos a continuación.

Sobre republiqueta, según wikipedia, la historiografía hispanoamericana llama con el nombre de Republiquetas a los grupos guerrilleros independentistas (o montoneras) del periodo 1811-1825 en el Alto Perú, actual Bolivia. Es decir, si hay un país que sabe de republiquetas (a lo mejor por lo mismo domina el concepto) es Perú. Además, hace sólo unos pocos años atrás Perú se veía asolado por el grupo Sendero Luminoso, una republiqueta en sí asentada en la parte amazónica del Perú, y que provocó graves cuestionamientos acerca del manejo de la seguridad nacional interior en el primer gobierno de Alan García. Sólo recién en el gobierno de Fujimori se pudo controlar y/o desarticular a esta republiqueta en el Perú, a través de mecanismos cuestionables, los cuales hoy tienen con procesos judiciales a Fujimori, varios de ellos por violaciones a los derechos humanos.

Sobre la envidia, creo que es menos atendible aún. A la fecha son docenas de miles los peruanos que viven en Chile porque tienen mejores perspectivas económicas y de desarrollo que en Perú. Por el contrario, los chilenos que emigran a Perú para tener mejores trabajos son muy escasos, y los pocos que van a contratar un servicio (por ejemplo, cirugías estéticas en Tacna) se han visto estafados y han vuelto incluso con secuelas por sus malas prácticas. Perú podrá tener un crecimiento mayor al de Chile, pero esto se da por el hecho que el Perú está viviendo recién un proceso de crecimiento acelerado que vivió Chile a fines de los ochenta y comienzos de los noventa, es decir, recién a casi 20 años vienen a tener lo que tuvo Chile en su momento. Además, parte del crecimiento de Perú se debe a inversiones chilenas en dicho país (Retail, minería, servicios), por lo cual Chile está dando empleo a peruanos tanto en Chile como en el Perú. Entonces, ¿qué envidia podríamos sentir del Perú? Personalmente, les envidio que hayan tenido una cultura magnífica como los Incas, sin embargo, a la luz de la actualidad peruana, no se sacó ningún provecho de dicha civilización, más aún, pareciera que hubieran involucionado respecto a lo que tenían antes de su colonización. Este análisis es sólo haciendo una mirada muy específica, ya que si hablamos acerca de quién tiene mejores universidades, centros de investigación, desarrollo de medicina, calidad en servicios, acceso a los medios, entre muchos otros aspectos comparables, está claro que el Perú está muy por detrás de Chile respecto a desarrollo económico y social.

Cuando García dice “… el secreto del crecimiento es trabajar por el pueblo”, no sólo puedo pensar que está en lo correcto, si no que me indica que después de varios años supuestamente García aprendió que no puede hacer nuevamente un gobierno tan mediocre como el que tuvo a mediados de los 80’, incluso a pesar que su pueblo tiene tan mala memoria como para olvidar en 10 años los perjuicios que tuvo el Estado Peruano por casos de corrupción, la peor crisis económica en la historia del país, una hiperinflación record, el no pago de su deuda externa, y que provocó que el Perú fuera declarado como inelegible por el FMI, además de contar con grupos extremistas y narcotráfico inmanejables con recursos constitucionales.

Finalmente, Alan García cuenta con un nivel de aprobación de su gestión que no alcanza el 40%, mientras que Bachelet cuenta con una aprobación de casi el doble, cerca del 80% aprueba y apoya su gestión de gobierno. Entonces, ¿qué pretende Alan García con su pobre y agrio discurso? ¿Fines electorales? Estoy convencido que Chile ha espiado al Perú durante años, tenemos los medios, el personal y de paso sirve como práctica, sin embargo, García debe tener la certeza que jamás se enterará del cómo y cuándo lo hemos hecho, no cuenta con esa capacidad y de paso, es culpable de que no hayan llegado a tenerla aún.

08 julio 2009

EL TESORO PERDIDO DE ATAHUALPA (siguientes capítulos)


Estimados y apreciados lectores de mi Blog. El trabajo que paga mi pan ha sido más arduo durante este tiempo, lo que ha impedido dedicar tiempo al proceso creativo.... por favor, paciencia.

Aprovecho de dar gracias a todos ustedes por su constante visita. Lo que se viene en la historia recompensará el tiempo de espera, si quieres recibir adelantos de capítulos, o bien, recibir el cuento completo en formato pdf avísame a ggalleguillosv@yahoo.com y te lo enviaré a tu e-mail.

Por mientras pueden leer los otros cuentos publicados (ver en la página hacia la derecha), se entretendrán igualmente.

Un abrazo afectuoso,

GoGa

31 diciembre 2008

Crónica: El Gran Traficante de la Fe.

Quienes me conocen de hace un tiempo saben que no comulgo con ninguna religión, en especial la católica que es la que más conozco por temas de cercanía. Sin ánimo de explicar en profundidad mi posición (la cual es libre y soberana, no tengo porqué explicarla), son tantas las incongruencias que hay entre el discurso del evangelio con las acciones de los sacerdotes (en especial la clase ejecutiva de la curia), que uno se confunde en quien creer. Veamos a quien creerle.

Por una parte, la Biblia no es más que una colección de cuentos de ciencia ficción, algunos bien entretenidos, con enseñanzas de por medio, pero fábulas y narraciones sin ningún valor histórico al fin y al cabo, y con algunos pasajes incluso bien idiotas (Léase la creación del universo, el paraíso y la creación del hombre con la mujer, la inundación del mundo con Noé como protagonista, etc.).

Por otra parte, los “narradores oficiales” (entiéndase obispos, cardenales y superiores a éstos) que invitan a seguir la senda de los protagonistas de estos cuentos fantasiosos carecen de algunas características básicas que construyan o sustenten su credibilidad; andan en sendos vehículos, viven en casas en barrios acomodados, tienen mozos o nanas a tiempo completo, usan trajes costosos, cargan anillos de oro, y cargan grandes cruces de plata en el pecho. Si fuese una adivinanza uno podría pensar que describo a un traficante de drogas, sin embargo, algunos se escapan a la norma y son seres viles que trafican la fe, el perdón y el castigo, como bienes que sólo puede ser administrados por sus manos cardenalicias.

Paso a continuación a ejemplificar a quien se ha ganado el título del Gran Traficante de la Fe, Gran confidente y perdonador de Asesinos, perseguidor e inquisidor de quienes realmente profesan la fe y siguen el ejemplo de Jesús (¿será esto por envidia o porque lo hacen ver demasiado mal?), y finalmente, el cuerpo que encarna la vergüenza de Cristo: bienvenido Cardenal Jorge Medina.

Este ser, que para algunos es el real orgullo de la Iglesia chilena, tiene a su haber varios numeritos que hacen palidecer su traje de cardenal, y sólo terminan retratándolo como lo que es, un simple viejo pechoño, especializado en descalificar desde su tribuna, condenar con pompa, y ampararse al lado de asesinos y ladrones (dime con quien andas y te diré quien eres).

Fue silenciosamente (como suelen ser los cobardes y las serpientes) un enemigo enconado de la Vicaría de la Solidaridad, tanto así que para aceptar su nominación como Arzobispo de Santiago puso como condición el cierre de la agrupación, la cual era dirigida por sacerdotes ligados a la Teología de la Liberación, es decir, enemigos de la Iglesia desde el punto de vista de Medina.

Por otra parte, ha perseguido al Jesuita Felipe Berríos, cabeza de la campaña Un Techo para Chile, quien tuvo la mala fortuna de emitir una opinión personal respecto a Medina (dijo “le hace daño a la Iglesia Católica”). Medina ha solicitado oficialmente a la dirección mundial de los Jesuitas que condene la insolencia de Berríos hacia un purpurado, y se refiere a Berríos por su nombre evitando mencionar que se trata de un sacerdote.

Por último, fue el gran defensor de Pinochet dentro de la curia, llegando a defender la institucionalidad del tirano en tiempos de la Junta de Gobierno, seguramente entusiasmado por que dicho gobierno podría hacer desaparecer a sus enemigos más acérrimos, los comunistas. En tiempos más actuales ha celebrado misas privadas para la familia Pinochet recordándolo como si fuera un prócer caído en alguna lucha heroica, sin atisbo de mencionar alguno de los pecados que encarnó el tirano (al menos tiene dos pecados escritos en las tablas: no matarás y no robarás, y ambas las hizo de manera magnánima).

12 octubre 2008

Crónica: En tiempos de concejales y alcaldes, me quedo con el caldillo de congrio.


Octubre-2008, Viña del Mar, mirando la plaza.

Puede que sea una impresión mía, pero veo menos carteles en las calles con propaganda electoral que en otros años; a lo mejor están reservando los dineros para los últimos días, o bien, los presupuestos ahora definitivamente están ajustados a la ley, o quien sabe, en Viña del Mar simplemente no hay mucho interés en postularse de alcalde, ya que al parecer la alcaldesa actual tiene su reelección asegurada según las encuestas. En fin, alegremente veo menos afiches electorales que sólo afean y ensucian nuestra ciudad.

Haciendo un recuento a vuelo de pájaro por la plaza, borde costero, y algunos cerros, se ven sobretodo candidatos a concejales del bloque de la actual alcaldesa, dado (y es deducción mía) que aparecen abrazados o sentados juntos indicando con el pulgar hacia arriba que van viento en popa. Veo poca propaganda de los candidatos concertacionistas, y en particular de uno, no he visto nada aún, de Tomás de Rementería.

Tomás es un antiguo concejal de Viña del Mar, en más de alguna oportunidad se presentó como candidato a Alcalde. Es empresario gastronómico, dueño del hotel y restaurant Cap Ducal, símbolo de la ciudad, y el cual es muy recomendable ya que tanto su comida como atención y ubicación son muy buenas. Pues bien, hace 1 semana atrás recibí en el buzón de mi casa un folleto el cual lleva por nombre “Recetario Imaginario”, y es un librito pequeño (20 páginas aprox.) impecablemente presentado en papel couché, y cuenta algunas historias de Viña del Mar: su fundación, historia de algunos alcaldes destacados, surgimiento del casino de juegos, detalle del primer presupuesto municipal, en conjunto con varias fotografías antiguas.

Luego, entrega detalle de cómo se elaboran algunas recetas clásicas (supongo que todas son parte de la carta de su restaurant), por sobre las cuales destaca el Caldillo de Congrio, la cual al leerla trasporta al lector a algún paraje del sur, al borde de algún lago o río, viendo un volcán nevado, y escuchando como la lluvia moja las calles. No puedo dejar de pensar qué vino podría acompañar dignamente este plato típico chileno, el cual además no es sencillo de preparar.

Finalmente, el folleto termina con una descripción de las tareas y funciones que ha realizado Tomás – después de todo es propaganda electoral – en el consejo municipal, y plantea algunos temas relevantes para la ciudad donde informa su posición y visión. En la hoja final, describe ilustradamente el significado de “Recetario” según el diccionario de la lengua, dejando una reflexión al lector.

Quiero señalar que una vez que leí este librillo (de una sola vez) imaginaba recibir de cada uno de los candidatos un documento en el buzón de mi casa, de modo tal que pudiera informarme en detalle lo que piensan, lo que desean hacer y el cómo piensan llevarlo a cabo, y no que la elección sea por lo que transmite una cara ajena, el símbolo de algún partido, o el acompañante de turno (diputados, senadores, candidatos a presidentes, etc.). Además, este mecanismo tiene la ventaja que si no le parece interesante termina botando el folleto a la basura de la casa, y no al suelo de la ciudad. No se verían así carteles colgando de postes, árboles, palmeras, plazas llenas de paneles, y jardines con fotos enterradas. Es un Chile ideal el que describo, lo sé, pero creo que lo que hizo Tomás en Viña del Mar es un paso adelante, muy adelante respecto al resto, y riesgoso, pero como toda tarea riesgosa el beneficio es más alto, Tomás creo que captó la atención de quien recibió este libro, y pudo transmitir con claridad sus ideas, más allá de su concepción y militancia política.

Ojalá hayan más Recetarios Imaginarios en Viña del Mar, ojalá los hayan en Chile, creo que es la forma en que debieran los candidatos expresar sus ideas a los electores (algún día lo harán todos vía Internet), para esto pueden revisar el ejemplo de Tomás de Rementería, el cual no era mi candidato y aseguró mi voto, pero por sobre todo, me dejó con una ganas infinitas de comer Caldillo de Congrio. Espero que ganes tu elección a concejal, sin perjuicio de ello iré igual a tu restaurant a comerme ese plato y a hacer un salud. ¡Viva Viña del Mar, Viva Chile!

18 septiembre 2008

Cuento: La cumbre ejecutiva fue muy volada.


Santiago, algún día de diciembre, con mucho calor.
Nos fuimos los cuatro a almorzar algo distinto a lo que comíamos cada día, creo que había motivos para celebrar, al menos para tomar una cerveza, así que nos fuimos a una parrillada en Bilbao. El viaje fue corto pero tedioso, los tacos ya asomaban nuevamente por las calles de Santiago. El almuerzo fue regado – como siempre lo era entre los cuatro – con parrillada de por medio y con todos los líquidos en fila india; aperitivo, cerveza, bebida, vino tinto, y bajativo. La conversación fue sencilla, algunos brindis por esto y esto otro, alguna alegoría, y no recuerdo quién preguntó ¿alguien tiene que hacer algo importante esta tarde? Nos miramos, nos reímos, miramos nuestras agendas, hicimos algunos llamados, y listo, los cuatro estábamos en condiciones de realizar una reunión de trabajo grupal lejos de la oficina, como si fuera un retiro espiritual, pero en la piscina de la casa del guatón.

Una vez que salimos del local, nos fuimos separados en dos autos, y yo decidí irme con el gringo sin pensar que mi suerte – o la mala – estaría marcada por dicha elección. Me subo a su vehículo y al momento que tomamos rumbo a la casa del guatón me indica que le pase mi encendedor para encender un cigarrillo, al momento que se lo paso me indica que prefiere no distraerse, así que me lo pasa para que se lo encienda. Al mirarlo en mi mano me doy cuenta que no era un cigarrillo sino que un pito (un porro, o cigarro de marihuana), del tamaño de un cigarro sin filtro. Como lo cortés no quita lo valiente le puse fuego al porro y comencé a darle unas aspiradas para prenderlo, pero la porquería no quería encender bien, así que le di varias aspiradas profundas para que pudiera prender. Finalmente, se lo paso al gringo para que fume también, así que colocamos la música fuerte y le pego durante unos minutos unas fumadas más, pensando que dicha porquería chica podía hacerme poco o nada dado su tamaño, y que estaba recién almorzado…tamaño error de apreciación.

A los cinco minutos de haber terminado de fumar, bajamos las ventanillas para que entre viento fresco. Yo iba sentado en el asiento del acompañante, sin embargo, sentía como si fuera por el otro lado de la puerta (por fuera), con el viento en mi cara, con el pelo que se iba cayendo producto del viento, y me lo volvía a encontrar flotando en la esquina siguiente. Así durante segundos eternos, o minutos, no sé en realidad. La boca se me puso como un desierto, seca en extremo, busco un caramelo pero es como chupar una piedra a esa altura.

Cuando llegamos a la casa del gringo no podía dejar de mirar todo a mi alrededor: me voy a su jardín, y lo único que aprecio es el orden que tienen sus plantas, su distribución uniforme, y trato de medir al ojo cuánto hay de separación entre ellas, entre cada una de ellas. Vuelvo al inicio del jardín con la mirada y comienzo a contarlas, vuelvo al inicio y vuelvo a medirlas, vuelvo al inicio para clasificarlas por colores, vuelvo al inicio y ya no sé para qué así que comienzo a contarlas nuevamente. El gringo cuando me ve se larga a reír, me dice que parezco marciano por la cara de pegado, y me indica el baño para que me moje la cara. Le hago caso, entro al baño, me mojo la cara una y otra vez, y comienzo a tomar agua, bebo y bebo hasta no poder más. Me seco la cara y el pelo con una toalla, pero no me siento bien, así que me mojo nuevamente la cara y cabeza.

Una vez que llegamos por fin a la casa del guatón los efectos del pito aún me tenían con pérdida de cuadros visuales, sin embargo, al menos se me había pasado la sequedad de la boca. Sin embargo, no podía dejar de reírme con las expresiones del resto de mis amigos: el gringo sólo atinaba a gritar eufórico, no hablaba, todo lo expresaba a gritos y moviendo las manos para arriba y abajo, no para de caminar y moverse; el guatón estaba esperándonos con unos vasos de ron y coca cola llenos de hielo, con una sonrisa bonachona y cómplice, me indica que él con el Canela se habían fumado su pito también; el Canela está cagado de la risa, y sólo atina a indicarnos con un grito “¡Señores, se inaugura la temporada de piscinas!”, procede a sacarse la ropa, queda en calzoncillos, toma vuelo, se eleva y se arroja haciendo una bombita en la piscina del guatón. Fue como un acto sinérgico, ya que al instante todos comenzamos a sacarnos la ropa, quedamos en ropa interior y nos tiramos a la piscina de las maneras más ridículas que se pueda imaginar.

Después de un minuto en el agua el calor ya no era tema, el agua estaba con sombra y muy fresca, y los tragos estaban al borde de la piscina. Los cuadros visuales ya eran continuos, y no tenía seca la boca. El chapuzón había hecho los efectos de antídoto que me había comentado el gringo en el auto. Allí estábamos, cuatro profesionales en plena jornada de reflexión profunda, una cumbre ejecutiva como la llamamos, pensando no en la economía ni en el sistema financiero, ni en las metas ni los factores de cálculo, sino que simplemente cuándo sería nuestro próximo almuerzo, con bajativo, pito y piscina, así de simple.

 
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